Hubo un tiempo en que parecía natural comer anguila. Sería absurdo no aprovechar este abundante pescado jugoso. Las personas han pescado y comido anguilas desde hace cientos de años, pero esta tradición pronto puede llegar a su fin.
El consumo de anguilas era común en regiones de España donde hoy en día ya son imposibles de encontrar. Las Relaciones Topográficas de Felipe II de finales del siglo XVI señalan, por ejemplo, que las anguilas de Helechosa de los Montes (Badajoz) eran consideradas "el mejor pescado".
Tras siglos de consumo. se ha desarrollado una importante cultura alimentaria en torno a la anguila. Se fríen, se guisan, se ahuman o se comen con xapadillo o all i pebre. También las angulas, que llegan a las costas después de un viaje increíble desde el Mar de los Sargazos, son un codiciado manjar.
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Pero tanta explotación y pesca furtiva ha generado un serio problema que amenaza no solo a la cultura entorno a su consumo, sino a la especie misma, pues hoy en día, las angulas se encuentran en riesgo de desaparecer.
Las anguilas en peligro de extinción
El crecimiento salvaje de las anguilas europeas terminó dramáticamente a fines de la década de 1970, cuando la especie colapsó y nunca se recuperó. Hoy llegan unas 5 angulas a las costas europeas por cada 100 que lo hacían hace 50 años.
El declive es tan severo que las anguilas europeas están catalogadas como 'En peligro crítico de extinción', el nivel de amenaza más extremo antes de la extinción. Este fenómeno ya ha pasado en otras ocasiones, como en el caso del lince ibérico, cuyo grado de amenaza llegó al grado de que, según las estimaciones, no quedaran más de 100 ejemplares de la especie.
La diferencia el que el lince no se come, y se hicieron esfuerzos enormes para recuperar la especie, mientras que, en el caso de la anguila, parecen no haber esfuerzos para protegerla. Por el contrario, hoy sigue siendo tan consumida como siempre, y si a caso ha disminuido es más por el aumento de precios que por otra cosa.
Por qué debes dejar de comer anguila
Ningún restaurante consideraría agregar el lince ibérico a su menú, y es poco probable que haya un festival de degustación de este animal. Pero todo esto ocurre con las anguilas europeas, a pesar de ser una especie más amenazada que el lince. De hecho, es más probable encontrar una campaña que incite al consumidor a atreverse a probarla, que una que promueva eliminarla del consumo. Incluso en los grandes festivales y los programas de televisión, se siguen preparando platos con anguila en todas sus presentaciones.
Dejar de consumir anguila definitivamente no te convertirá en el héroe que salvó a la especie, pero los pequeños actos unidos pueden lograr grandes cosas. En vista de que no hay esfuerzos por parte de las autoridades para rescatar a las anguilas de la extinción, corresponde a nosotros como consumidores poner nuestra parte para tratar de disminuir el impacto que tenemos en esta especie.