El tener hígado graso nos traerá graves dificultades al organismo y por supuesto la posibilidad de contraer enfermedades como el cáncer. No solo una dieta rica en grasas es suficiente para provocar la enfermedad el hígado graso. Hace falta algo más.
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Según informaron investigadores de la Universidad de Barcelona y del CIBEROBN, se ha descubierto que si se combina una alimentación rica en grasas con la ingesta de bebidas endulzadas con fructosa líquida se acelera la acumulación de grasas en el hígado y también puede aparecer hipertrigliceridemia, un factor de riesgo cardiovascular.
Muchos asocian al azúcar con la alteración de la glucosa en sangre que traerá aparejado contar con diabetes y no con el hígado. Si consideramos que la fructosa es uno de los edulcorantes más utilizados en la industria alimentaria. Este azúcar simple (monosacárido) se obtiene industrialmente a partir del jarabe de maíz. Al tener un gran poder edulcorante y es barato producirlo; por eso la fructosa se usa para endulzar bebidas, salsas y alimentos procesados.
Hay evidencia científica que la asocia con un mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Este nuevo estudio viene a corroborar su efecto nefasto en la salud. Según la investigación, el efecto de la fructosa en el aumento de la síntesis de ácidos grasos en el hígado es peor que el que provocan las grasas procedentes de la dieta.
"En dietas ricas en grasas y suplementadas con fructosa líquida, este monosacárido es capaz de aumentar la lipogénesis, es decir, la formación de grasas a través del azúcar en el hígado", apunta el profesor Juan Carlos Laguna que ha liderado el estudio en la Universidad de Barcelona.